martes, 12 de enero de 2010

Candidatos a Congreso preocupados por límites a publicidad electoral visual


En algunas colectividades ya hay polémicas entre los llamados aspirantes de opinión y los de maquinaria, pues los primeros consideran que deberían tener prelación en materia de promoción de sus programas y números en tarjetón.

LAS DRÁSTICAS normas que sobre publicidad política para las elecciones al Congreso regirán en la capital del país, tienen en alerta a varios partidos y movimientos políticos, para los cuales la cantidad de vallas, afiches y otros elementos de promoción proselitista de los candidatos es insuficiente.

“La Administración interpretó de forma muy ajustada las disposiciones generales del Consejo Nacional Electoral, y eso es absolutamente legal… El problema es que Bogotá debería tener una reglamentación especial por cuanto se trata de un caso sui generis en materia electoral, ya que es la única ciudad que tiene circunscripción directa para escoger escaños en la Cámara de Representantes y, de otra parte, concentra un porcentaje muy importante del potencial electoral del país… Esas dos circunstancias, atípicas frente a lo que pasa en el resto del país, deberían llevar a que en Bogotá las reglas del juego en materia de publicidad electoral sean distintas a las que se aplican en otras ciudades y regiones, en donde los candidatos a la Cámara pueden hacer campañas en todos los municipios del departamento respectivo y tienen un amplio margen para poner vallas y afiches en todos esos lugares, muchas veces de manera informal, lo que obviamente no se puede hacer en la capital del país…”, explicó un reconocido dirigente político de la ciudad, que pidió reservar su identidad porque considera que la posición oficial sobre este particular debe ser fijada por las directivas de su partido político.

Se sabe, por ejemplo, que algunos candidatos a la Cámara de Representantes en la capital del país ya han manifestado ante la cúpula de su colectividad el inconformismo por la forma en que los aspirantes al Senado ‘madrugaron’ a pedir cupo para las vallas publicitarias, lo que a juicio de los parlamentarios de la cámara baja es un abierto caso de discriminación e incluso de oportunismo.

Aunque en algunos partidos se planteó la posibilidad de rotar las vallas según el número de aspirantes a la Cámara y el Senado que consideran tienen potencial electoral en la capital del país, la idea no ha tenido mucho eco, por dos razones en especial.

De un lado, los candidatos que cuentan con suficiente dinero para financiar la postura de una valla por varias semanas, no están dispuestos a sacrificar ese tiempo de exposición a favor de aspirantes que no cuentan con el músculo financiero para sufragar el costo millonario de esta publicidad visual exterior.

Y de otra parte, hay candidatos a la Cámara que consideran que es muy poco práctico estar cambiando las vallas y afiches cada semana, por cuanto está comprobado que la publicidad visual exterior tiene un efecto de recordación que se basa en la repetición del “número de exposiciones” ante el “sujeto –objetivo”, y ello no se cumpliría si los avisos se rotan en lapsos muy cortos.

De opinión VS. maquinaria

De otro lado también se han presentado controversias entre algunos aspirantes a la Cámara por lo que consideran un ‘sesgo’ en materia de interpretación de sus respectivos perfiles y trayectorias electorales. “Afortunadamente yo tengo un electorado que me ha acompañado fielmente en las últimas elecciones, tanto en el Concejo como en la Cámara, pero sé que ayer (el jueves de la semana pasada) dos candidatos del Partido discutieron porque uno de ellos considera que las vallas, afiches y demás propaganda electoral debe centrarse en los candidatos de opinión, bajo la tesis de que los candidatos de maquinaria no dependen de tener una valla o un afiche más, pues su electorado es cautivo… El otro (candidato) le replicó que si algo no necesitan los candidatos que se consideran de opinión es, precisamente, publicidad electoral pagada, ya que continuamente están ‘mojando’ prensa, televisión y radio, lo que les permite tener más pantalla que el resto de los competidores”, precisó un parlamentario bogotano que pidió no revelar su nombre.

La preocupación por las drásticas reglas del juego para la publicidad política que empezaron a regir en la capital del país podría, incluso, llevar a que todos los partidos y movimientos políticos le soliciten al unísono a la Administración Distrital que reconsidere la reglamentación ya dictada y dé mayores posibilidades para promocionar a los candidatos al Congreso, sus propuestas y números en el tarjetón.

LA IDEA de rotar las vallas publicitarias entre todos los integrantes de la lista a la Cámara y algunos de Senado no ha calado en la mayoría de los partidos
Algunos aspirantes consideran que por ser la única capital que tiene circunscripción directa en la Cámara, debería tener reglas del juego de publicidad distintas al resto del país.

Una reglamentación drástica EL DECRET0 571 expedido días atrás por la Alcaldía de Bogotá estableció la regulación sobre la forma, características, lugares y condiciones para la fijación de elementos de publicidad exterior visual destinadas a difundir propaganda electoral de los partidos y movimientos políticos, los movimientos sociales y grupos significativos de ciudadanos en las elecciones parlamentarias del 14 de marzo de 2010. La norma indica que cada uno de los anteriores tendrá derecho a un máximo de diez elementos de publicidad exterior visual tipo valla comercial. Está prohibida la instalación de publicidad política o propaganda electoral en vallas electrónicas o pantallas.

De otro lado, se permitirán tres carteles o afiches por partido o movimiento político por cartelera local o mogador, para lo cual cada Alcaldía Local fijará en lugar visible un listado de los sitios autorizados para ello.

Igualmente se dará autorización para un aviso por fachada de la sede política del candidato. El aviso no podrá superar el treinta por ciento (30%) del total del área de la fachada ni superar un tamaño de cuarenta y ocho metros cuadrados (48 m2).
El decreto también establece que se permitirá un máximo de diez vehículos con publicidad política por cada partido, los cuales deben estar registrados y autorizados.

No se podrán utilizar vehículos adecuados especialmente para llevar publicidad exterior visual para hacer publicidad política o propaganda electoral.

La norma advierte tajantemente que está prohibida la colocación de esta publicidad en las áreas que constituyan espacio público, zonas históricas, edificios, o sedes de entidades públicas y embajadas. Tampoco podrá hacerse en sectores declarados como reservas naturales, hídricas y en las zonas declaradas de manejo y preservación ambiental. Prohibido también está instalarla en lugares en donde se obstaculice el tránsito peatonal, interfiera la señalización vial, informativa y la nomenclatura urbana.

Una de las medidas más drásticas se refiere a que sobre vías principales y metropolitanas no se permitirá publicidad exterior visual en movimiento, ya sea como pasavía o en estructura de cualquier naturaleza o en soporte tubular. Tampoco se permiten afiches, pasacalles ni pendones portados o sostenidos por personas.

Se prohíbe, asimismo, la fijación de afiches, pasacalles y pendones con publicidad política o propaganda electoral sobre la infraestructura, tales como postes de apoyo a las redes eléctricas y telefónicas, puentes, torres eléctricas y cualquier otra estructura de propiedad del Estado.

Igualmente no se permitirá la instalación de publicidad política o propaganda electoral en los paraderos de los buses de servicio público.


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