lunes, 11 de enero de 2010

Agenda legislativa no parece de un gobierno en reelección: Congreso Visible


A juzgar por la cantidad y calidad de las iniciativas presentadas a los congresistas, el Ejecutivo no parece estar muy convencido del resultado positivo del referendo, concluyó la directora del programa.

LA CANTIDAD y calidad de los proyectos presentados por el Gobierno del presidente Álvaro Uribe son los típicos de una administración que va de salida.

A esta conclusión llegó el equipo de trabajo del programa Congreso Visible, del departamento de Ciencia Política, de la Universidad de los Andes, según se lo reveló su directora Mónica Pachón.

En otras palabras, el Gobierno no parece estar muy convencido de que el referendo reeleccionista le vaya a permitir continuar durante otros cuatro años al frente de los destinos del país.

Para la catedrática, el comportamiento del Congreso es el típico en una época electoral, en la que finalizan tanto el periodo presidencial como el de los legisladores.

En estas circunstancias, lo normal es que la cantidad y la calidad de las iniciativas sean bastante bajas.

Pachón dejó clareo que esta no es una condición negativa, sino sencillamente típica de un período como este.

Los legisladores se encuentran bajo la presión de adelantar las campañas para regresar al Capitolio Nacional, lo que les exige inversiones de tiempo y dinero, que necesariamente los distraen de sus funciones.

Además, los congresistas se han sentido incómodos con el nuevo sistema de votación, nominal y público, impuesto por la reforma política aprobada en la legislatura que concluyó el 20 de junio.

Esta forma de votar genera demoras en el desarrollo de las sesiones. Sin embargo, entre los beneficios que esto trae está el impedir la aprobación de leyes a pupitrazo y permitir una mayor vigilancia de la actividad de los congresistas. De manera que si bien contribuyó a la baja cantidad de normas aprobadas, ayudó a que la calidad fuera menos deficiente.

Usualmente, señaló la profesora Pachón, el Gobierno presenta más de la mitad de los proyectos de una legislatura y en algunos casos ha llegado a ser del 80 por ciento; en esta primera parte, las iniciativas gubernamentales fueron del orden de un 30 por ciento (ver recuadro sobre la actividad en el Senado, que registró un porcentaje aún menor).

La dimensión de la calidad de lo que va corrido de la legislatura se puede constatar en que las comisiones más activas fueron las primeras, segundas y terceras, por donde pasaron los principales proyectos, como la reglamentación de la reforma política, la conciliación del referendo y el presupuesto.

Este panorama hace presuponer que la segunda mitad de la legislatura, entre marzo y junio próximos, va a ser muy floja, en términos de la actividad parlamentaria como tal.
La profesora Pachón manifestó que la opinión pública no debería esperar cambios en el contenido de la agenda del Congreso en esa segunda etapa.

En cambio, cabe esperar un incremento sustancial, aún más allá del que se presentó en esta primera parte, entre julio y diciembre, del control político.

Máxime cuando el Congreso volverá a reunirse en marzo, exactamente en la semana siguiente a las elecciones, y en plena campaña presidencial. Los legisladores reinician su actividad el 16 de marzo y terminan el 20 de junio; las elecciones para proveer las curules de Senado y Cámara son el 14 de marzo, la primera vuelta presidencial es el 30 de mayo y la segunda precisamente el 20 de junio.

A este escenario habría que agregar que la incertidumbre sobre la reelección de Uribe gravita sobre la actividad política en general. Para poner solo un ejemplo, mientras ese tema no se defina, la coalición de Gobierno carecerá de un candidato fijo.


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