lunes, 4 de enero de 2010

Censo para presidenciales no será muy diferente al de parlamentarias: Registrador


De ser así, se derrumbarían las ilusiones de muchos uribistas que tienen la esperanza de que se requiera una menor participación ciudadana en el referendo.

AUNQUE DESDE sectores del uribismo y el propio Gobierno se oyeron voces poniendo de presente que el censo divulgado el pasado 24 de diciembre por la Registraduría solo aplica a las legislativas de marzo de este año, el censo que se publique para las presidenciales de mayo no debe cambiar mucho, incluso es posible que aumente.

Al respecto el registrador Nacional, Carlos Ariel Sánchez, reveló que “en febrero 30 se hace un corte, y de ese corte se da a conocer unos días después, lo que será el censo para las presidenciales”. En ese sentido dijo que este censo con referencia al divulgado para las legislativas “no va a cambiar sino es posible que aumente un poco porque resulta que se expiden en promedio 70 mil cédulas nuevas cada mes, por ahí aumentarán unas 100 mil cédulas, bueno y algo que se pueda depurar”.

Este hecho es una mala noticia para sectores uribistas esperanzados en que el censo electoral disminuirá para los próximos comicios por cuenta de una depuración rápida que haga del mismo la Registraduría, excluyendo a las personas fallecidas.

Aunque en este momento todo lo que rodea a un nuevo mandato del Presidente está en el terreno de lo que podría suceder, porque Uribe aún no ha dicho que quiere ser candidato y la ley del referendo debe superar el examen por parte de la Corte Constitucional, decisión que se conocería hasta marzo, los sectores uribistas siguen empeñados en la idea de apoyar una nueva candidatura de Uribe y como es obvio, le apuestan todo a un referendo que consulte al pueblo sobre si está de acuerdo o no con un segundo mandato consecutivo en la jefatura de Estado.

En ese objetivo es importante que el censo electoral disminuya por la vía de que se actualice excluyendo del mismo a las personas fallecidas pues disminuiría el número de ciudadanos que deben participar en el referendo reeleccionista.

El artículo 378 de la Constitución dice que para aprobar un referendo se requiere una participación superior a la cuarta parte de los ciudadanos que integran el censo electoral y que de ellos más de la mitad voten a favor. En consecuencia y tomando como referencia el censo para las parlamentarias, que es de 29.882.147 personas, si son excluidos los cerca de 1,5 millones de ‘muertos-vivos’, ya no se necesitaría que participaran en el referendo 7,4 millones de ciudadanos, con 7 millones sería suficiente.

Incluso, el presidente de la Asociación Colombia Primero, Alberto Jaramillo, entidad que hizo un préstamo para la recolección de firmas al comité promotor del referendo, que posteriormente derivó en una investigación por parte del Consejo Nacional Electoral a las cuentas del referendo por una presunta violación a los topes de financiación, así como un investigación de la Fiscalía por fraude procesal a los integrantes del comité promotor por entregar al Registrador supuestamente una información errada de las cuentas del referendo, ha señalado que el censo electoral es de 24 millones y por eso le presentó un derecho de petición al Registrador el pasado 29 de diciembre, solicitándole aclaración sobre el censo electoral para las legislativas de marzo. Sin embargo, Jaramillo asegura que su preocupación no es que baje el número del censo sino la falta de claridad, según él, del Registrador sobre el asunto, “porque sabemos que casi el 80 por ciento de los colombianos quiere participar en su votación (del referendo)”.

Pero volviendo a la afirmación del Registrador de que el censo que se configure para las presidenciales no diferiría sustancialmente del que se divulgó para las legislativas de marzo, se podría colegir que el censo para el referendo reeleccionista, en caso de que supere el análisis constitucional, estará rondando los 29 millones 800 mil personas porque el mismo se tendría que hacer antes de las presidenciales. Es decir, Uribe necesitaría que por lo menos 7,4 millones de ciudadanos participen en ese referendo y, por supuesto, que más de la mitad voten a favor de que él pueda aspirar a un segundo período consecutivo en las elecciones de mayo venidero.

No hay tiempo suficiente

Tras la divulgación el 24 de diciembre pasado por parte de la Registraduría del censo electoral para las parlamentarias, el Ministerio del Interior se apresuró en señalar por medio de un comunicado, que para los certámenes electorales posteriores a los del 14 del marzo del 2010 la Registraduría Nacional del Estado Civil debe expedir un nuevo censo depurado, aclara que se trata de las elecciones presidenciales y “otro para la realización de los referendos que deban llevarse a cabo, una vez surtido el trámite ante la Corte Constitucional”.

El Gobierno fundamenta su pedido al Registrador de depurar el censo, no solo en lo que establece la normatividad sino en que desde el viernes anterior la entidad a su cargo cuenta con nuevos recursos de la Ley de Presupuesto.

Sin embargo, Sánchez Torres ha señalado que desde marzo de 2008 advirtió al Gobierno sobre la distorsión en el censo electoral por la presencia, en ese momento, de al menos dos millones de fallecidos. Pero los recursos que reclamó el funcionario para incorporar los registros de defunción y posteriormente excluir a esas personas del censo electoral solo fueron asignados por el Gobierno hasta enero de este año.

En consecuencia, el problema que surge ahora es que a dos meses y medio de las legislativas y 90 días de las presidenciales no hay el suficiente tiempo para depurar en su totalidad del censo el número de registros de fallecidos.

Por eso proyectando cuántos registros menos de muertos tendría el censo para las presidenciales frente al divulgado para las parlamentarias, el Registrador señaló que “yo no creo que sean muchos porque si el contrato empieza en enero, de ahí a febrero no hay mucho tiempo”.


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