El Mandatario había señalado el jueves que el único acuerdo humanitario que acepta es la liberación inmediata de los plagiadosA PARTIR de ayer, el Ejército y la Policía intensificaron los operativos de presión a las Farc para que liberen a los secuestrados. La decisión del presidente Álvaro Uribe se produjo apenas 24 horas después de que descartó realizar un intercambio humanitario con esta guerrilla.
“Quiero decirles a los colombianos que a partir de hoy con el Ejército y la Policía intensificaremos la presión sobre los secuestradores terroristas de las Farc hasta que liberen a nuestros soldados y policías”, dijo Uribe ayer en la capital antioqueña, donde participó en la celebración de los 58 años de la Universidad de Medellín.
El jueves, tras reunirse con los jerarcas de la Iglesia Católica en el marco de la Asamblea de la Conferencia Episcopal, el Jefe de Estado cerró las puertas a un acuerdo humanitario para intercambiar a 22 integrantes de la Fuerza Pública, entre policías y militares, por cerca de 500 subversivos presos. “El único acuerdo humanitario que se acepta es que liberen unilateralmente y de inmediato a todos los secuestrados”, señaló.
Estas dos últimas decisiones marcan un radical cambio de postura del Presidente de la República frente al tema del intercambio humanitario, que proponen diferentes asociaciones de familiares de secuestrados y el colectivo ciudadano Colombianos por la Paz, y que las Farc señalan es la única forma para que liberen a los cautivos.
El domingo en Cali, tras visitar al ex diputado del Valle, Sigifredo López, quien había sido liberado tres días antes por las Farc, siendo el último del grupo de seis que volvieron a la libertad, entre quienes se cuentan el ex gobernador del Meta, Alan Jara, tres policías y un soldado, el Jefe de Estado dijo que su gobierno está listo a realizar un acuerdo humanitario para la liberación de los secuestrados en poder de las Farc, sin embargo se reafirmó en su postura de que los guerrilleros que salgan de la cárcel por este mecanismo no pueden retornar a las filas de la subversión.
“Por supuesto, estamos listos para un acuerdo humanitario. Aquellos guerrilleros que llegaren a salir de la cárcel, de acuerdo con las normas jurídicas, para decirlo en un lenguaje más positivo, en concepto del Gobierno, deberían ser gestores de paz”.
Cerco humanitario
Desde abril del año pasado, el Gobierno decidió implementar una estrategia a la que denominó “cerco humanitario”, como mecanismo de presión a la guerrilla para que libere a los secuestrados.
Como consecuencia, el presidente Uribe ordenó a las Fuerzas Militares ubicar los campamentos en donde las Farc tienen a los secuestrados, rodearlos y forzar su liberación sin que medie un operativo militar.
“(La orden es) localizar el sitio donde están y de alguna forma rodearlos. No dar el paso de un operativo militar de rescate. Una vez se haya producido la ubicación y el sitio esté rodeado, llamar a organismos nacionales e internacionales humanitarios para que entren allí y busquen cómo la guerrilla procede a liberar a los secuestrados”, dijo el Presidente en esa oportunidad.
El cerco humanitario no ha sido bien recibido por los familiares de los secuestrados por considerar que la presencia del Ejército, incluso sin operativo militar, podría significar la vida de sus seres queridos.
En ese sentido, sin hacer referencia al cerco humanitario, Alan Jara y Sigifredo López señalaron tras ser liberados en la primera semana de febrero, que los guerrilleros a cargo de vigilar a los plagiados tienen la orden del secretariado de asesinarlos si perciben la presencia cercana del Ejército. Tanto Jara como López fundamentaron su apreciación en lo que pudieron percibir de sus carceleros durante el tiempo que estuvieron plagiados.
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